BLOG 360
¿Por qué la palma es mejor que el puño?
Cuando se habla de golpear, el primer tópico que viene a la cabeza es el puño.
Es lógico: bajo tensión, lo natural es que los músculos se contraigan. Es pura fisiología y resultado de la evolución.
Un guardaespaldas no puede vendarse las manos ni ponerse guantes de boxeo en el trabajo. Quedaría gracioso, ¿verdad?
Un escolta preparado necesita las manos para tareas delicadas: abrir, cerrar, sujetar, colocar, quitar y poner, desplazar, asegurar y, llegado el caso, controlar a alguien. Y eso solo lo hacen bien unas manos sanas, sensibles y libres.
Invitamos al lector a pensar en las consecuencias de golpear con el puño una superficie dura. Y la cabeza humana también es hueso; como decía con acierto el general Lébed, un hueso que protege lo más valioso que tenemos: el cerebro.
El golpe con el puño le deja al guardaespaldas muchas consecuencias negativas, y algunas duraderas:
- Provoca agresividad. Quien aprieta los puños parece agresivo, y los testigos no podrán confirmar que ese escolta no pensaba usarlos.
- Piel abierta en los nudillos, ropa manchada y riesgo de infección.
- Fracturas de los huesos pequeños de la mano o de la muñeca.
- Con una mano lesionada no hay golpes repetidos eficaces.
El golpe con la base de la palma no tiene esas consecuencias. Y además es más fuerte que el del puño; al final del texto encontrará la prueba práctica.
Con la base de la palma se dan sin problema golpes laterales a la cabeza desde corta distancia. Es como sostener un vaso de cerveza.
Sería un error pensar que en krav magá todo se golpea con la palma. No es así: en el sistema israelí también se golpea con el puño. Los golpes bajos al cuerpo y los ganchos ascendentes se hacen con el puño, ¿con qué si no? Pero, dado el riesgo de lesión para quien golpea, no los recomendamos en la preparación de escoltas.
A los ojos se golpea con los dedos, a modo de punta: un dedo recogido en haz o un latigazo con la mano. Hay golpes cortos con la parte interna o el dorso de la mano, por ejemplo a la ingle, codazos y golpes de martillo en todas las direcciones, no solo hacia delante. El repertorio del krav magá es amplísimo y, al mismo tiempo, simple y lógico. Un buen especialista elige rápido la herramienta óptima para el problema, sin repartir puñetazos a diestro y siniestro. Ya se sabe: hay que entrenar como es debido.
Conclusión.
«360» recomienda a los guardaespaldas usar la base de la palma cuando haya que golpear a la cabeza.
¿Sigue dudando?
Acérquese a una pared y golpéela con el puño, con toda su rabia proletaria.
¿Y ahora con la palma?
¿Cuál de los dos golpes ha sido más fuerte?