BLOG 360
Los límites de la (ir)responsabilidad del servicio de seguridad
Una pregunta que conviene hacer en voz alta:
¿de verdad la protección física es lo único prioritario para el equipo de seguridad de alguien de la lista Forbes?
La respuesta es evidente. La seguridad de un cliente es un asunto con muchas partes, y abordarlo al margen de la protección de su reputación resulta criminalmente poco profesional.
Todos los implicados entienden que lo que ocurre en «Las Vegas» debe quedarse allí, sin ninguna posibilidad de que el contenido privado y tóxico acabe lanzado al ventilador mediático en el momento que a alguien le convenga.
¿Y acaso el servicio de seguridad no es consciente de que, al permitir que unos invitados no del todo convencionales conserven sus teléfonos móviles en un espacio cerrado y (en teoría) controlado, está ayudando de hecho a reunir material contra su propio cliente?
Hasta los escolares saben desde hace tiempo que un móvil puede grabar vídeo y audio sin que su llamado propietario se entere.
Y, sin embargo, está claro que no todos los servicios de seguridad lo han entendido.
El descuido, ¿o habría que llamarlo falta de profesionalidad?, puede salir caro. Más de uno de esa lista lo ha aprendido por las malas: una conversación privada grabada con el teléfono de alguien acaba en la prensa extranjera, y el daño no tiene nada que ver con la seguridad física.
Y para que no salga caro, va una receta asequible para todos los de la lista Forbes:
de vez en cuando, ponga a prueba a su propia seguridad. Dormirá mejor y más tranquilo.