¡Atención!
En la entrega «Ya llegamos: un error de la escolta» pedimos a los lectores que encontraran los fallos cometidos por el equipo de protección mientras el cliente salía del coche. Así que, si no ha leído aquel texto, empiece por ahí y vuelva después a este: no le prive a su cabeza del gusto de darle vueltas.
Ha llegado el momento de publicar las respuestas más interesantes.
Las cartas se publican tal y como se escribieron.
Nos escribe Oleg, mana******@gmail.com:
1. Cuando el BMW aparece de frente, se cancela la salida del cliente del vehículo. Se inicia la marcha hacia delante, con bloqueo por la izquierda del coche de escolta. Dos agentes controlan la amenaza y, al acelerar, pasan a correr.
2. Tácticamente estaban bien colocados.
Pasado el punto de no retorno, el agente de atrás no cierra la puerta. Eso lo hace el conductor. Y él cubre al cliente pegado por detrás.
Se nota la experiencia y la competencia, pero:
si uno reacciona así ante cada coche que sale de un patio, el cliente no llegará nunca a donde va y todo el equipo estará quemado a la cuarta hora de trabajo. Y está claro que el nivel de amenaza no es tan catastrófico como para aplicar el algoritmo que propone Oleg.
En conjunto, eso sí, hay más «sí» que «no».
Nos escribe Iliuja, que no dejó ningún dato de contacto:
El agente le tapó al conductor del coche del cliente la visión del retrovisor izquierdo.
El agente, por decirlo como usted, no solo le tapó la visión al conductor: también cubrió con su cuerpo al cliente, que seguía dentro del coche. Así que tapar en parte el retrovisor no es tan grave.
Otro Ilyá, desde ilya***2@***.ru, nos mandó todo un ensayo:
1. Los agentes salen del coche de escolta de forma extraña. El de la puerta trasera no mira por encima del hombro derecho, sale de manera torpe, con un salto, pierde el equilibrio y estira el brazo derecho hacia delante; primero mira al suelo y solo después hacia el coche del cliente. No está preparado para un ataque por la derecha: hay un ángulo muerto, y un cuerpo desequilibrado por el salto y con el brazo estirado no puede encajar un golpe. Ninguno de los dos llegó a mirar atrás. En el segundo tres se podría acabar con los dos.
2. En el segundo siete un agente golpea el capó con los dedos, pero en el cruce hay un coche negro con lunas tintadas. Quizá convenga esperar.
3. El agente que sale del coche del cliente también lo hace de forma rara: primero abre la puerta, luego suelta la manilla y se echa hacia atrás, y solo entonces empieza a salir. El brazo derecho le queda por detrás y no está listo para defender; da la sensación de que no mira hacia dónde sale hasta el último momento. En mi opinión se puede salir de forma más eficaz: la mano va a la manilla, la izquierda empuja la puerta, la puerta empieza a abrirse, sale primero la pierna derecha, después el cuerpo en un solo movimiento, la mano derecha suelta la manilla y se coloca delante del cuerpo, lista para responder a un posible golpe. La izquierda ayuda a abrir la puerta.
Durante toda la salida la mirada va hacia donde se sale.
Quizá el agente que está junto al capó debería controlar el inicio de la salida de su compañero por la puerta delantera.
4. Cuando el cliente sale del coche, queda por delante de todos los agentes, y uno de ellos todavía no ha llegado a girarse; probablemente sea una posición demasiado vulnerable y el agente debería girarse más rápido y moverse más sincronizado con el cliente, un poco por delante de él.
Ilyá, le agradecemos un análisis tan detallado, pero lo más importante no llegó a decirse.
Y la finalista: Olga, con un teléfono acabado en 59, nos dio su opinión.
En rigor, el conductor no debería apagar el motor hasta que el cliente haya salido del todo y llegado a un lugar seguro, y tampoco conviene cerrar las puertas antes de tiempo, mientras el cliente no esté a salvo. Nunca se sabe qué malhechores andan por ahí =)
— ¡Justo, Olga!
Cerrar la puerta del coche tiene sentido solo cuando el cliente ya está en un lugar seguro. Se le avisa al conductor por radio y solo entonces cierra. ¿Por qué? Para ganar tiempo en caso de evacuación de emergencia al coche, el último lugar seguro donde estuvo el cliente.
Oleg, esperamos que, como caballero, no se lo tome a mal: la sorpresa prometida se ha enviado al teléfono de Olga.
Da gusto saber que también nos leen señoras. Por cierto, tenemos programas específicos para ustedes: formación de guardaespaldas femeninas.
Y a todos los lectores aficionados a los acertijos les invitamos a resolver otro más.
P. D.
Merece la pena señalar aparte hasta qué punto la marca BMW se asocia con «problema». Oigan, los de marketing de BMW, ¿era ese el posicionamiento que buscaban?