BLOG 360
Formación de guardaespaldas a distancia, o aprender sexo en los libros
Nos preguntan con una frecuencia inquietante si tenemos cursos de guardaespaldas a distancia.
La respuesta evidente es que no. Pero, después de contestar eso por decimocuarta vez, uno empieza a dudar de su propia postura: la demanda existe, la gente lo pide.
Repasando nuestra experiencia docente y de formación de escoltas, quedó claro que el material teórico se puede trasladar perfectamente a un formato a distancia. Ahí entra un bloque táctico amplio, la psicología y la comunicación, la vigilancia y la contravigilancia, la medicina. Muchas, muchas horas de vídeo.
Pero ese material teórico, por valioso que sea, no se asimila separado de la práctica. Saber no es saber hacer.
Y, por cierto, ¿qué cosas útiles se pueden hacer con un arma además de disparar?
Tomemos ese conocimiento de contravigilancia según el cual hay que fijarse en el calzado. ¿Podemos afirmar que el alumno lo aplicará si esa destreza no se trabaja en entrenamientos tácticos regulares?
El alumno tiene que ver y entender, pero además ejecutar y sentir la acción muchas veces, en distintos estados, contextos y circunstancias, antes de que podamos decir que el conocimiento y la destreza están cerca de asentarse.
El saber teórico de que hay que golpear a la barbilla no le servirá de nada a un «entendido» que no sabe golpear. ¿O qué tal una inyección intravenosa?
El llamado aprendizaje vicario, término acuñado por el psicólogo canadiense-estadounidense Albert Bandura, es el aprendizaje por observación. Un aspecto importante del proceso, según Bandura, es que el modelo esté disponible para el contacto; entonces aumenta la probabilidad de copiar bien la acción. Es evidente que en la formación a distancia de una escolta esa condición solo se cumple a medias.
Lo siguiente que impide considerar la formación a distancia un método eficaz para preparar guardaespaldas es la falta de respuesta inmediata. El instructor no ve y, por tanto, no corrige lo que hace el alumno en el momento oportuno, en la medida adecuada y con las palabras que ese alumno necesita. Y mientras la tecnología no digitalice objetos en movimiento con rapidez, precisión y a gran escala, el trabajo interactivo a distancia seguirá siendo un sueño.
Y el último clavo en el ataúd de la formación a distancia es el krav magá para guardaespaldas. Sí, se pueden memorizar movimientos, pero sin un compañero que ataque de verdad la destreza no se domina por completo. El vídeo solo sirve cuando el alumno ya tiene la base y quiere compararse con el modelo.
En resumen.
La formación a distancia de guardaespaldas tiene derecho a existir, pero no como primera fase. Primero hay que asentar la base y solo después añadir información bien empaquetada, cuando el canal ya da igual.
Y, en general, no hay mejor teoría que una buena práctica.